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El antiguo Iriarte

Ropa, zapatos y bolsos para una mujer real

¡Con la máma hemos topao!

Por Sandra Solís

  “Esa alpargata está al revés”, “¿Qué tal ahí este vestido?”, “¿Me permites una sugerencia?”, “Yo creo que eso quedaría mejor si…”, “No te voy a decir lo que pienso, pero que sepas que…”, “Si ya lo sabía yo…” Así es mi madre. Por muy bien que hagas las cosas y aunque cuides hasta el último detalle, siempre, y subrayo, siempre, habrá algo que corregir, algo que mejorar. No puede remediarlo. A quien más se exige es a ella misma y a los demás, quieras o no, su exigencia nos llega de rebote. O de pleno. Sobre todo, si compartes espacio de trabajo. Y es que en El antiguo Iriarte, ¡con la máma hemos topao!. Margarita Fernández, a la que todos conocen como Nini, o Mini o Mimí (porque estos nombres facilones y bisílabos suelen ser al final los más complicados), es el alma de la tienda. Ya os he contado en otro post la historia de El antiguo Iriarte, pero hoy, Día de la Madre, quiero homenajear a la persona que ha hecho que este negocio haya sido lo que ha sido y sea lo que hoy es.
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Morena, garbosa, coqueta, encantada de haberse conocido y con un genio de mil demonios son algunos de los rasgos que definen a mi madre. Y sigo. Organizada, lista como el hambre, metódica, con determinación, generosa y perfeccionista. ¡Puf! Yo creo que podría escribir varios  libros sobre Nini. Pero hoy sólo trataré de resumir, si puedo, cómo es trabajar con ella. Os adelanto que una gozada. Siempre y cuando te lo tomes con humor y relativices. Si no, eres persona muerta. -Mamá, me voy a presentar al concurso de escaparates navideño- -Menuda tontería, está amañado. Yo me presenté hace años con uno guapísimo y no gané nada. Siempre se lo dan a los mismos- Gané el primer premio por unanimidad, según me contaron luego en el acto de entrega de la placa y el cheque que me acreditaba como vencedora. Al año siguiente, volví a presentarme. -Mamá, ¿qué te parece recrear el sorteo de la lotería de Navidad para el escaparate y, si queda bien, presentarlo al concurso? -¡Qué ganas de complicarte la vida! ¡Con lo que te estresa! Además no pienses que vas a ganar dos años seguidos- No gané, efectivamente, pero quedé la segunda. También es verdad que hubo un tercer certamen al que me presenté y, como bien auguró, salí con las manos vacías. Un certamen en el que sí, casi siempre ganan los mismos. No es que Nini desconfíe de la capacidad de sus semejantes para conseguir ciertos logros pero estar a su altura es difícil. No en vano en casa siempre la llamamos Doña Perfecta. Tan pronto arreglaba la tele, colgaba un cuadro, te enseñaba a conducir, te ganaba al billar, te machacaba al parchís, te cosía el bajo de un vestido o te hacía unos calamares en su tinta que te chupabas los dedos. Pocas personas la igualan en energía y capacidad. Y ser su hija es duro. O pasas de todo o buscas su admiración y te conviertes en su clon. Le tocó una hija de cada. Adivinar quién es quién. Pero si El antiguo Iriarte lleva más de 50 años en la brecha, es gracias a mamá (bueno, y a mi tía Josefina, que también peleó lo suyo). Mamá tomó las riendas de la contabilidad y la sacó adelante en tiempos difíciles, puso cientos de escaparates (de los de antes, llenos hasta reventar porque “el escaparate es lo que más vende, hija”), lidió con representantes y compró con mayor o menor acierto en miles de muestrarios, vendió lo que no está escrito, escuchó la vida y milagros de muchas clientas y clientes, cuando Iriarte también vendía productos de caballero, y fue donde se refugió cuando la vida la golpeo de la forma más dura que puede golpear a una madre, con la pérdida de un hijo. Nuestro hermano Juancho.
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Nini llegaba a la tienda a toda pastilla en su 600. Antes, el casco viejo no era peatonal y ella aparcaba en las inmediaciones. Al volante, iba que se mataba, siempre con prisa (en eso no ha cambiado ni un ápice). Le gustaba y le gusta llevar falda de tubo, le queda bien, tiene unas piernas divinas y lo sabe. También le seducen las transparencias y los escotes generosos (“Mamá, se te ve la ropa interior”, le dije un día de cría. “Qué sufran, hija, que sufran”, me contestó). Siempre la recuerdo bajando del coche, con la falda un poco levantada para facilitarle la incorporación y lucir pierna, y caminando con garbo por la calle Magdalena contoneando cadera y luciendo tipo. Aún hoy, cuando entra en la tienda por la mañana, lo hace como si fuera la reina de Saba. Como siempre le decimos Vane y yo: “Menos mal que apenas llegas a 1´60 porque si llegas a ser más alta, con esa chulería, cualquiera te tose”. A ella le encanta y todavía se pavonea más. “Qué envidiosas sois”, nos espeta.
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Muy futbolera, es de las que insultan al árbitro, al entrenador y a los jugadores sino rinden en el campo. Hasta les dice cómo tienen que jugar. Ver con ella una retransmisión deportiva es para ponerse de los nervios. Sobre todo, cuando empieza con los malos augurios. “Van a perder, lo estoy viendo”, “Me marcho que le traigo mala suerte”, “Esto me da mala espina”… Por supuesto, ella, que se considera medio adivina, siempre sabe lo que va a pasar. No sólo en los deportes. Con tu primer novio, con tus amigas, con el trabajo, con…los concursos de escaparates… Tiene un sentido del humor muy peculiar, le apasiona leer y viajar y lo suyo no es el baile. Y por supuesto, aunque está estupenda, ya tiene unos años y va perdiendo alguna que otra facultad. Lo lleva fatal. Mejor no estar cerca cuando se le olvida echar azafrán a la paella o cuando pierde las gafas de sol último modelo y carísimas que se acaba de comprar. No sé, me resulta difícil escribir sobre mi madre. Da tanto juego que los guionistas de “Siete vidas” se frotarían los dedos si la conocieran. Pero cuando reflexionas sobre alguien a quien quieres tanto y lo vuelcas sobre un papel, remueve demasiadas cosas. Y ahora que he hecho este esfuerzo para describiros cómo es la relación laboral entre una madre y sus dos hijas estoy siendo consciente, y me emociono al decir esto, de lo afortunadas que somos por compartir este espacio. A veces, reniegas de la familia porque los problemas derivados del trabajo se transforman en problemas personales o familiares, y esa mezcla no es saludable. Sin embargo, en este preciso momento, al hacer esta especie de caricatura, que no retrato, de Nini, creo que su fuerza, su energía y su vitalidad han sido y son el motor de nuestras vidas. No he conocido a nadie tan vivo. Gracias mamá. Feliz día.

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18 respuestas a “¡Con la máma hemos topao!”

    • elantiguoiriarte

      Gracias Isabel. Mi padre se ha puesto todo celoso y dice que para el Día del Padre no le escribí nada. Tiene razón. El año que viene, le toca a él. Un beso y gracias de nuevo por leernos y por participar.

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    • elantiguoiriarte

      Gracias Teresa. Tus palabras me animan a seguir escribiendo y contándoos cosas de la tienda y de la vida. El de hoy era un texto muy especial porque tocaba muchas fibras.

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    • elantiguoiriarte

      ¿A qué sí? Era y es guapa, la puñetera. Y esas fotos de antaño… ¿Por qué todas las madres tienen esas imágenes en blanco y negro con esa piel de porcelana? Yo jamás he tenido una foto así. Ja, ja. Será que tampoco he tenido una piel así. Gracias María Jesús. Un beso.

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  1. Belen Suarez Garcia a través de Facebook

    Estupenda descripción…! aunque no hubiera fotos no dudaría a quien iban dirigidas estas letras…!

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    • elantiguoiriarte

      Gracias Belén. Y gracias también por tu asesoramiento previo, por meterte en el papel de otra Capricornio. Ja, ja. Que sepas que le encantó. Se emocionó, lloró y no me desheredó. Tu sabes a qué me refiero. Un beso, guapísima.

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    • elantiguoiriarte

      Gracias Graciela. Me gusta mucho escribir y disfruto haciéndolo, pero también me gusta gustar y que tu me leas y me hagas saber que te complace, me hace sentirme realmente bien. Ya les doy un abrazo a las chicas de tu parte.

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  2. Luis Diez a través de Facebook

    Me ha encantado Sandra,fabuloso ,de verdad,casi igual de sensacional que tu madre.Desde aqui le mando un besazo.

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    • elantiguoiriarte

      Gracias Luis. Me lo pasé muy bien escribiéndolo. Tengo unas ganas de ir a La Vecilla para hablar sobre mi querido pueblo… Le doy el beso a mi madre de tu parte y le transmito tus palabras.

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    • elantiguoiriarte

      Ja, ja. ¡La has descubierto! No lo puse para no herir la sensibilidad de las clientas oviedistas. Pero sí, mamá es SPORTINGUISTA hasta la médula y no pierde un partido. Es capaz de resucitar para ir a un encuentro en el Molinón. Por cierto, enhorabuena por la victoria del domingo. Cómo ella dijo: “Esto fue otro buen regalo para el Día de la Madre”.

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  3. El antiguo iriarte a través de Facebook

    Gracias por vuestros comentarios y por seguir el blog. A todos os he contestado en la web. Deciros que esta entrada era una sorpresa para mi madre, un regalo más del día que celebrábamos. Y le encantó. Se lo leí en la calle, junto a la iglesia de Luanco, mirando al mar. Se emocionó muchísimo. Y ami me emociona que a todos os guste. Un beso

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