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El antiguo Iriarte

Ropa, zapatos y bolsos para una mujer real

Yo también tuve cáncer de mama

 

Por Sandra Solís

 

No es algo que oculte en absoluto. De hecho, hablo de ello con normalidad. Y, cuando lo hago, cuántas veces escucho “yo también tuve cáncer de mama”. Muchas, muchísimas más, de las que me gustaría.

foto espalda color

A mí me ocurrió hace dos años. Estaba sentada tranquilamente tomando un café y tenía los brazos cruzados sobre el pecho, con las manos encajadas bajo mis axilas. Era el final del día, en casa, y me sentía, recuerdo, relajada y contenta. De repente, mis dedos empezaron a acariciar la cara externa de mis senos y, en el derecho, me noté un pequeño bulto. “¡Uy! Esto no estaba aquí antes”, pensé. Se lo comenté a mi pareja y me tranquilizó. “No será nada”, dijo. “De todos modos, hay que mirarlo”, le contesté. Al día siguiente, pedí cita con mi ginecóloga. “No te asustes, será un quiste, no tiene porque ser algo malo. Ya verás como todo queda en un susto”, me animó. Y pidió cita para Radiología.

En la espera por los resultados, comencé a escribir. No encontré mejor manera de tranquilizarme para afrontar el pánico que comenzaba a sentir. Hoy, ante la cercanía del Día Mundial contra el cáncer de mama, que se celebra el 19 de octubre, quiero compartir con vosotros y vosotras algunos extractos de aquellas reflexiones. Una especie de crónica. A mí me ayudaron tanto que ojalá hoy puedan servir a alguien que esté pasando por lo mismo.

Espera e incertidumbre

(22-09-2013)

“… Siento angustia y tengo miedo. Trato de no pensar en ello y lo logro a veces. Pero en la noche o al despertar vuelve la incertidumbre. ¿Qué está ocurriendo realmente en mi cuerpo? ¿Está enfermo? Intento escucharlo y que sea él quien me cuente. Me toco el pecho derecho, donde está el pequeño bultito, con suavidad, casi acariciándolo, y siento un dolor leve, quizás más una molestia. ¿Qué será?

Mañana me darán los resultados de la biopsia. Ya llevo dos semanas desde que descubrí la bolita (parece una canica) y una desde que me clavaron los siete aguijones en el seno. Me apetece tocarlo, recogerlo en el cuenco de mi mano para mimarlo, para curarlo y proteger sus heridas

… Algunas veces, cuando estoy viendo la tele o charlando o en cualquier situación cotidiana, me pica la zona donde recibí las inyecciones y siento una especie de escozor que baja hasta el pezón. Entonces mi mano izquierda roza con suavidad la zona y la acaricia con dulzura. Parece que le dice, no pasa nada, ya estoy yo aquí. Y así está mi cuerpo, con ganas de recogerse. De hacer un ovillo y de dormir. De acurrucarse y de proteger el pecho herido. Y de que le mimen…”

Resultados

(25-09-2013)

“…Tengo cáncer. Ahora lo sé. Me lo dijo por teléfono mi ginecóloga hace dos días. -Sandra, hola, buenos días. Sí, ha dado positivo. Lo siento-. Y, de repente, el mundo se te cae encima. Lloras, cierras los ojos, piensas “esto no me puede estar ocurriendo”. Pero reaccionas y le preguntas a la doctora, que sigue al teléfono, que cual es el protocolo a seguir. “Nuestro trabajo termina aquí. Ahora tienes que llamar al Centro Médico o a la Residencia”. Y cuelgas porque la médica ha dado por terminada la conversación y tú te sientes así. Colgada. Te acaban de decir que tienes un cáncer y te dejan abandonada a tu suerte. No sabes qué hacer, no tienes las más remota idea de ni a dónde llamar ni de a quién y, al mismo tiempo, te entra una urgencia tremenda, unas ganas de actuar y empezar a luchar desde ya para que el mal no avance. Como si fueras a morir al día siguiente y lo que hicieras hoy te fuera a salvar el pellejo. Y, a todo esto, tienes que tranquilizarte y armarte de valor para comunicar la noticia a tus padres con relativa calma…”

En ese momento, tras quince días de incertidumbre, apenas dos horas después de conocer los resultados y con una palabra rebotando con insistencia en mi cabeza “cáncer, cáncer, cáncer”, me dije:

“…Ya está. Tengo cáncer de pecho. Le ocurre a muchísimas mujeres y a mí me ha tocado. No me lo merezco ni más ni menos que nadie y lo que tengo que hacer es pelear y luchar sin lamentaciones. No hay retorno. Y me lo he tomado como un nuevo proyecto, como cuando pongo un escaparate o diseño un nuevo álbum de fotos, con toda la ilusión y la fuerza de algo que comienza. Y no es que me ilusione tener un cáncer. En absoluto. Pero se abre un mundo nuevo ante mí que no puedo esquivar y que agarraré de frente y con ganas de superarlo. Nuevas nomenclaturas, tratamientos, unidades hospitalarias, pruebas… lo que sea. Lo aprenderé, me someteré e intentaré darlo todo para recuperarme…”

Las pruebas

(3-10-2013)

“…Ya he visitado el hospital cuatro veces en una semana. Analítica, rayos, electro, ecografía, resonancia… Sólo me queda la consulta con el anestesista y estará todo listo para la operación. Según la médico, hay que extirpar el nódulo y aplicar radioterapia en la zona para limpiar. Lo que resulte de las pruebas dirá si hay que hacer algo más o no…”

“…Yo me sigo encontrando bien. Asisto a todo y me dejo llevar como si condujera a otra persona. Pero lo hago con una mezcla de resignación, incredulidad y desafío. ¿Cómo este cuerpo sano puede estar dañado?…”

“…Es curioso afrontar una enfermedad que todo el mundo teme, que te puede matar, que ha acabado con mucha gente de manera fulminante, y que, sin embargo, no tiene síntomas. No duele, no molesta, no se manifiesta. ¿Cómo se lleva eso? ¿Cómo lo asimilas? ¿Y las personas que te rodean?…”

Cuando se acercaba la fecha de la operación, afronté una de las cosas que más tristeza me provocó, decirle a mi hija de 10 años que tenía un pequeño tumor y debía operarme. Quería que supiera la verdad y que lo supiera por mí. Fue durísimo. Lloró desconsoladamente y me preguntó que si me iba a morir. “No, mi amor”, le dije. Y le expliqué de forma sencillita lo que me ocurría y lo que me iban a hacer. Traté de normalizar una situación que, por desgracia, es cotidiana en muchas familias. Tras el susto inicial, lo asumió bien. El 20 de octubre celebramos en casa el cumpleaños de la peque, justo el día que me llamaron del hospital para ingresar. Hicimos una bonita fiesta y me despedí de mi hija con una enorme sonrisa. Ella me entregó un dibujo con muchos colores que ponía “ánimo mami”. Lo coloqué en un lugar bien visible de la habitación.

Foto blog Ma Ma

La operación

(22-10-2013)

“…Ya estoy en casa con el pecho inflamado, una cicatriz en el costado y un botecito donde drena toda la porquería de la herida. Ingresé el domingo 20 y me operaron al día siguiente, 21, sobre las once y media de la mañana…”

“…Llevo un mes y medio conduciéndome, llevándome a pruebas, consultas y quirófanos pero sin asimilar realmente. Yo no he tomado quimio, conservo mi melena leonina y me encuentro bien. Tengo que concienciarme, pensar realmente que tengo un cáncer y, ahora que me han extirpado el nódulo, ¿ya estoy curada? ¿he sido una enferma de cáncer durante un mes?…”

“… Ahora tengo que descansar, reponerme, curar mi herida y seguir, siempre hacia delante. Espero que esto me haya servido para aprender a parar, a no exigirme tanto y a ser humilde. Ninguno estamos libres de que nos pase algo así. En un segundo, todo cambia…”

Tratamiento

(15-11-2013)

El 15 de noviembre tuve la primera cita con mi oncóloga. Me explicó que mi tumor era un T1 (menor de 2 centímetros, el mío era de 1) y presentaba receptores hormonales de valor 8, en una escala de 0 a 8, donde 0 era lo más negativo y 8 lo más positivo. Me comentó que eso era bueno porque el comportamiento de las células no era muy diferente del normal y porque el origen hormonal era tan alto que era mucho más fácil y efectivo combatirlo llevando a cabo una terapia hormonal. Me recetó Tamoxifeno durante 5 años, una pastilla diaria, una “maravilla” de la ingeniería farmacológica que reduce en un 7% del 15% total la probabilidad de padecer otro cáncer similar pero que te puede provocar, sin embargo, un tumor en el útero, sudores, desarreglos menstruales, flebitis y otras patologías que prefiero no mencionar. El prospecto da pavor.

No tuve que darme quimioterapia porque el tamaño de mi tumor era muy pequeño y no había necesidad de reducirlo. Por eso, también, conservo mi pecho. Sólo extirparon el tumor. Además, la prueba del ganglio centinela dio negativo. Sí me tuve que someter a radioterapia para eliminar de la zona algún posible resto de células cancerígenas.

Radioterapia

(27-11-2013)

“…Hoy he ido a hacer la simulación para comenzar, en breve, las sesiones de radioterapia. Me colocaron en un escáner y me pintaron el cuerpo, luego marcaron con tinta china unas coordenadas en mi piel. Cuatro pinchazos: esternón, estómago, axila derecha y axila izquierda. Ya tengo cuatro lunares tatuados…”

“…Por la tarde, en la tienda, hablé con Teresa, una clienta que ya ha tenido tres cánceres: útero, pelvis y pecho. Le dieron 2 meses de vida y lleva dos años peleando. Y celebra cada día la vida. ¡Qué coraje y qué valentía! Siempre sonriendo…”

“…Ayer terminé las 25 sesiones de radio del pecho completo. Me quedan 8 sesiones, pero sólo en el pequeño cuadrante donde salió el tumor. Tengo el pecho literalmente chamuscado y llagado en el pliegue. Duele y pica a horrores. A veces tengo que apretar los dientes para reprimir las ganas de rascar y de arrancarme la mama. El pezón ha pelado totalmente y ha pasado del marrón al rosa pálido. Y en el pliegue del pecho abrió mi piel como la cresta de un bizcocho. Está siendo duro soportar el picor constante y el dolor al estirar el brazo o, simplemente, al vestirme. El propio sujetador o la camiseta me abrasan. Sólo dos veces en todo este tiempo subí con angustia al hospital. En ambas ocasiones desee no estar allí y me sentí sin fuerzas y harta del proceso que atravesaba. Sin embargo, en líneas generales, mi paso por el hospital fue maravilloso. Todos, desde las médicas, las enfermeras, las técnicas e, incluso, los otros pacientes, fueron geniales. Atentos, cariñosos, alegres, dulces…

Un tango

(19-02-2014)

“…Se acabó. Treinta y tres sesiones de radio todos los días desde el 30 de diciembre y hasta hoy, menos festivos, fines de semana y dos días de avería de la máquina.

Ayer le dije a Yoli, una de las enfermeras, que les iba a regalar un tango como despedida. Quedó encantada y se lo comentó a algunas compañeras durante el café. Hoy, cuando llegamos, me pusieron la última sesión y luego llamaron a Martín. Yo llevé vestido y zapatos para la ocasión. Y allí nos marcamos un tangazo. Apartaron la camilla de la máquina de radio, pusimos un pequeño altavoz al móvil y ¡a bailar!

Les encantó y hasta nos grabaron. Al final, nos despedimos con besos y abrazos y me dijeron que había sido el regalo más original que les habían hecho.

Les dije lo maravillosas que eran todas y me fui del Clinac 1 (al final de la línea amarilla) del Hospital Central de Asturias feliz y sonriente. Fin de la radio.

No echaré de menos el tratamiento ni a esa horrible máquina pero sí sentí un pelín de tristeza al despedirme de las chicas. Incluso subir todos los días al hospital y recorrer sus pasillos largos y desnudos (a las 19:15, mi hora, están casi vacíos) tuvo su aquel. Me hizo reflexionar mucho sobre la vida, la muerte y la enfermedad y me hizo sentir muy cerca de las personas que acuden cada día a recibir tratamiento.

No ha sido ni tan desagradable, ni tan duro ni tan cansado como imaginaba. Gloria, Eva, Gregorio, Francisco…fueron algunos de los pacientes con los que coincidí. Ana, Mari Luz, Yoli, Lorena, las enfermeras. Me llevo, me queda, el recuerdo de un grupo de personas que convivimos durante unos minutos para combatir una dura enfermedad y que, en esa lucha, encontramos hueco para la risa, la charla, el cariño e, incluso, el baile.”

Han pasado dos años. Sigo con mi tratamiento hormonal diario, la dichosa pastillita, pero que, por el momento, no me va mal. Tengo revisiones periódicas de Radioterapia, Patología Mamaria, Ginecología y Oncología. La mayor parte del tiempo me olvido que he tenido un cáncer pero me revuelvo cada vez que me entero de que alguien conocido lo sufre o se ha ido a causa de la enfermedad. Tengo miedo a que el tumor reaparezca en el otro pecho o en alguna parte de mi cuerpo, pero en segundos descarto la idea y pienso: estoy viva. Y tengo muy presente a Teresa, que no la he vuelto a ver y ya no sé si estará, y a mi hija y a mi familia y a la gente que quiero. Y vivo.

This one

Cómo habéis comprobado, hablo de ello. Me viene estupendamente. Además, cada vez hay más cáncer de mama y, desgraciadamente, se está normalizando en nuestras vidas. Pillado a tiempo, se cura. Tocaros, tocaros mucho. Yo había hecho una mamografía en marzo y no me vieron nada. Si no lo llego a palpar, ahora, a los dos años, que es cuando me tocaría hacer otra, el tumor sería mucho mayor e igual perdía el pecho. Muchas clientas han pasado por lo mismo  y lo hablamos en la tienda. Me encanta encontrar esa prenda que las haga sentirse por un momento más bellas, más felices o más cómodas, pues el brazo del pecho operado se hincha con facilidad si los ganglios estaban afectados.

Y bueno. Espero que os haya servido de algo mi crónica. Quizás porque estéis pasando por lo mismo, quizás porque conozcáis a alguien que lo está haciendo o quizás para conocer de primera mano cómo se siente alguien que haya pasado por ello. Aunque cada persona es un mundo. Todas estas anotaciones (las escritas en cursiva) forman parte de una especie de diario mucho más extenso que fui escribiendo durante el proceso y que, a mí, me sirvió de terapia. Pero un abrazo, sobre todo en los momentos de bajón, viene de cine.

Y hablando de cine, para terminar, os recomiendo una peli: “MA MA”. La dirige Julio Medem y la protagoniza Penélope Cruz. Es un canto a la vida.

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42 respuestas a “Yo también tuve cáncer de mama”

  1. Lucia Gonzalez a través de Facebook

    Yo tengo revisiones anuales. Cada vez que voy y me dicen hay que repetir la radiografía. Tiemblo. Cuando me dicen hay que hacer eco grafía. Las piernas me tiemblan. En una ocasión, la primera, me dijeron hay que pinchar pensaba en los que tenía alrededor el disgusto que les iba a dar. Así llevo 7 años, año a año, y hago como tú me tocó. Pero me da tanto miedo encontrar algo… Pero gracias a la ciencia, como tú bien dices cogiendolo a tiempo es una enfermedad crónica.
    Qué bonita narración. Enhorabuena y felicidades

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  2. Emilio José López Iglesias a través de Facebook

    Los pelos como escarpias me has puesto bonita, todavia recuerdo nuestra conversacion en aquel bar de camino al puerto Ventana cuando me lo contaste todo (ERES UNA VALIENTE)… Un besazo … Un placer leerte .

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  3. El antiguo iriarte a través de Facebook

    no tengo palabras para expresar la inmensa admiración que siento por ti… del modo que has llevado este terrible golpe en tu vida y del modo que sigues afrontándolo día a día, saboreando cada segundo al máximo y con una vitalidad que de veras que no se de donde sacas toda esa energía. A pesar del temor, que sé que te acompaña todos los dias… luchas para sacar fuerza para seguir adelante e intentar disfrutar de cada segundo que te concede la vida, porque sabes que la vida es un regalo.. y tienes que aprovecharla. Un texto maravilloso hermana. Gracias por compartirlo. Te quiero.

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  4. Cris Diaz a través de Facebook

    Tremendo testimonio. .Me quedo sin palabras. Y aquí os envío un fuerte abrazo a todas: sanas y enfermas. Un abrazo de mujer a mujer. Fuerza!

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  5. Isabel González Acero a través de Facebook

    Precioso Sandra. Ojalá lo lea mucha gente porque llega de verdad. Y el tango, increíble y maravilloso regalo. Un beso

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  6. Oviedo Emprende a través de Facebook

    Desde Oviedo Emprende te enviamos un fuerte abrazo. Esperamos conocerte en Espacio Coworking Talud Ería en algún evento que organicemos en #Oviedo o en la Calle Magdalena, 24. ¡Seguro que estaremos en contacto!

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  7. Raffa

    Gracias, amiga. Aunque ya había oído todo de tu boca, leerlo así es estupendo, la parte donde hablas de tu hija sigue mojando mis ojos irremediablemente. Ya sabes que te quiero…muak!

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  8. Teresa Martinez Marques a través de Facebook

    No pudiste espresar mejor tu proceso….me encanta con que sencillez lo cuentas. Comparto….Un besazo

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  9. Luis Diez

    Conmovedor relato amiga Sandra,da gusto tener amigas tan fuertes como tú. Mucho ánimo para las mujeres que sufren esta enfermedad ,testimonios como el tuyo siempre ayudan.Un abrazo querida Sandra.

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    • elantiguoiriarte

      De fuerte nada, Luis. Luchadora, peleona y disfrutona, sí. Pero ha habido muchas lágrimas y mucha incertidumbre. Hay muchísimas personas que han pasado por lo mismo y con casos mucho peores, más fuertes que yo. Yo sólo he querido ponerle voz a esta enfermedad. De lo que sí tengo suerte es de la gente que se ha cruzado en mi camino a lo largo de la vida y me ha ido construido como persona. Tu eres uno de esos buenos amigos y recibo encantada ese abrazo que me envías y que tanto se necesita cuando vienen mal dadas.

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  10. Olvido Herrero a través de Facebook

    Precioso relato. Gracias por compartirlo. Por desgracia todos tenenemos personas cercanas q han pasado o estan pasando por esta enfermedad. Y hablar de ello puede ayudar. Bs

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  11. Pilar Rodríguez Fernandez a través de Facebook

    Gracias por compartir tu valentía, sensibilidad y empatía. Animo y a seguir luchando, la vida es hermosa y hay que vivirla día a día. Tu relato es conmovedor y te entiendo perfectamente, yo también desde hace seis años. BESOS

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    • elantiguoiriarte

      No Raquel, no soy tan increíble. Sólo cuento mis consuelos y desconsuelos. Ha habido momentos en que fue tan duro que no me consideraba ni valiente, ni increíble ni nada parecido. Y con cada revisión me vuelvo a sentir como una insignificante hormiguita. Luego es cierto que pillo la bici o el baile o lo que cuadre y exprimo la vida, necesito esa intensidad vital para sentirme bien. Te envío un abrazo tanguero, compañera.

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    • elantiguoiriarte

      No tanto Consuelo. No tan valiente. Hay momentos muy duros que me siento de todo menos valiente. Pero la vida me ha puesto esto en mi camino y no me queda otra, y así lo quiero, que seguir siempre hacia delante. Gracias por leer mis reflexiones y dedicarme unas palabras de aliento.

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  12. Begoña

    Eres un encanto. Me parece muy buena idea compartir los miedos. Ante un problema buscas las soluciones pisibles y afrontas. Eres toda una mujer. Vivir intensamente es lo mejor tras una situacion como esta. Sandra Solis te sales!!!! Te quiero. Me siento muy afortunada por haber cruzado el camino de mi vida con la tuya. Encontre en ti un tesoro.

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  13. Montse Pérez

    Sandra, eres una mujer valiente. Me parece que tiene que ser muy difícil hablar de algo tan doloroso e íntimo. Lo escribes con tanta naturalidad y sencillez, que emociones . Un abrazo y un beso grandes. Nunca te desanimes.

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    • elantiguoiriarte

      Montse querida. ¡Qué felicidad de reencuentro on line!. Ha resultado difícil no escribir sobre ello, que es mi vía de escape, sino hacer públicos mis escritos. Pero cuando pasas por algo así reconforta tantísimo hablar con alguien que haya pasado por lo mismo, que sepa de tus miedos, tu incertidumbre y de la lucha por salir adelante y seguir con tu vida, que olvidas tu pudor y piensas que puede haber alguien leyendo tus reflexiones al que le va a venir bien. Eso, aunque sólo sea una persona, te hace echarle arrestos. Aunque revuelve, para qué decir que no. Gracias por tus ánimos y por tus lindas palabras, Montse. Un abrazo grande grande, de oso pardo asturiano.

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      • Montse

        Eres maravillosa. Siempre lo has sido. Sigue así, con esa fuerza, belleza, vitalidad, generosidad…que te caracterizan. Un beso grande, Sandra querida.

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  14. Taomás

    No sé acordarme de ti sin tu sonrisa, siempre afectuosa, y al leerte se ha hecho aún más bella, “…no pasa nada, ya estoy yo aquí…”: gracias por cuidarte, Sandra, un abrazazo!!

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    • elantiguoiriarte

      Qué hermosas palabras de ánimo, Taomás. ¡Mi sonrisa! Espero tener el valor para conservarla siempre. Me gusto cuando río. Por eso, seguiré tu recomendación al pie de la letra. Me cuidaré mucho amigo. Un beso enorme.

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  15. pilar

    Morenazaaaa!!! Sabía que eres una mujer de Armas Tomar!!…. .. terminas de confirmarmelo con creces….

    Beso grande desde Gijón! y gracias por tus palabras y compartir esos momentos tan complicados.

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    • elantiguoiriarte

      Hola Pilar. Gracias por leer la entrada del blog. Y gracias por tus halagos, pero no soy una mujer de armas tomar. Al menos yo no me lo considero. ¡Conozco tantas! Yo sólo he dicho en voz alta lo que siento, con todo el “destape” emocional que ello conlleva. No ha sido fácil, pero viene bien. Muy bien. Y espero, como cuento, que le haya servido a alguien o que se conozca de primera mano cómo se vive esta puñetera enfermedad.

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  16. Pepa Garcia Alvarez a través de Facebook

    Acabo de escuchar a Sandra en la radio como siempre me !!! Emocionó !!! Eres increíble escucharte a sido un placer la verdad igual leyendote y escucharte es igual de bonito !!! eres muy linda !!! Te quiero

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  17. Charo F

    Es imposible no emocionarse cuando una lee tus reflexiones o te escucha hablar sobre ello. Ojalá lo pudieras plasmar en un libro porque estas letras tuyas merecen ser leídas. Ayudarían a tanta gente: a enfermas, a quienes esperan un resultado, a familiares, a personal sanitario… a todos porque nadie está libre de ello, directa o indirectamente.

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    • elantiguoiriarte

      Qué razón tienes Charo, nadie está libre de ello. Por eso es importante hablarlo, sacarlo a la calle, relativizarlo y sentirnos unidos y arropados frente a este mal. Gracias por leerme, por escucharme y por tu hermosa dedicatoria. Un abrazo.

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  18. Fabiana Ginobili

    Bueno Sandra! He pasado de la sorpresa inicial a la alegría de saberte bienen cero coma… Como ya no somos vecinas ni compartimos niños en el cole no nos vemos nada, así que no tenía idea de lo que pasaste. Me alegro enormemente de que haya sido una batalla con la que pudieras y que nos hayas dado este testimonio.. Gracias!! Un abrazo.
    Fabiana

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    • elantiguoiriarte

      Ya ves Fabiana, la de vueltas que la da vida. Pero esto es así. Si algo me ha enseñado el cáncer es que todo puede cambiar en un segundo, para bien o para mal. Y todo hay que aceptarlo porque la vida es así. A mi me tocó y tras un susto garrafal, miré siempre hacia delante. Seguí con mi vida y me sometí a los tratamientos intentando que el miedo y el desánimo no me dominaran. Por eso he compartido mis inquietudes. Todos podemos con más de lo que creemos y el instinto de supervivencia lo tenemos. Gracias por tu cariño, ex vecina. Espero que todo te vaya bien. Un besazo.

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