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El antiguo Iriarte

Ropa, zapatos y bolsos para una mujer real

Historias tras el ventanal

   

Por Sandra Solís

¡Cuántas historias hemos contado tras el ventanal! Empezamos por casualidad, por llenar un hueco y decorar un espacio, y acabamos viajando a lejanos países, empapándonos de otras civilizaciones, realizando interesantes oficios, retrocediendo en el tiempo y soñando paisajes increíbles. Así hemos vivido nuestros escaparates en Magdalena 14.

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Os cuento. Hace unos pocos años, la crisis nos obligó a cerrar primero “El pequeño Iriarte”, una tienda de moda infantil llena de color y alegría, y después “By Iriarte”, una diversificación del comercio de la esquina con las marcas más punteras. Cerrados ambos negocios, comenzamos a utilizar el local como almacén y pensamos que sería una buena idea seguir poniendo el escaparate como reclamo para El antiguo Iriarte, que se encuentra en la misma calle, pero en el número 24. Además, desde que comenzó la crisis, Oviedo está lleno de locales vacíos, sucios y abandonados, de locales tristes. Y no queríamos ni un local triste ni una calle triste.

Así fue como nacieron nuestras primeras escenografías, muy básicas y sencillas. La primera de todas la pusimos en enero de 2012, con motivo de San Valentín. Después, a lo largo de casi cuatro años, esa gran ventana que se asoma a la calle Magdalena ha ido superándose en sus historias, en sus detalles, en sus evocaciones, hasta tener un grupo amplio de seguidores y muchos viandantes que se paran en seco a contemplar lo que cuenta. Sin nociones de escaparatismo, nuestras creaciones se han basado en la intuición, la imaginación y la ilusión que hemos puesto en cada una de ellas. “¿Con qué nos vais a sorprender ahora?”, nos preguntaban cada vez que veían que cambiábamos el escaparate. “Ya lo veréis. Os va a gustar”, augurábamos con misterio.

Nos hemos sumergido en el fondo de los mares, entre peces de colores y corales; hemos viajado en globo por el desierto del Sahara; hemos conocido las costumbres de los indios americanos conviviendo con ellos en un colorido tippi; hemos pasado una entrañable Navidad en una cabaña de madera al amparo chispeante de un cálido fuego; hemos taconeado hasta la saciedad en un patio andaluz; hemos escrito maravillosas historias en un despacho repleto de libros antiguos y una vieja máquina de escribir; nos hemos pasado veranos fantásticos recorriendo las playas más salvajes en furgo para surfear; hemos jugado al basquet en una cancha de los suburbios neoyorquinos o nos hemos colado en un estudio de diseño de moda, el estudio de Ali, donde contemplamos sus bocetos y su mesa de dibujo.

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También nos hemos ido a la ópera, de romería, a las olimpiadas de Londres o a un desfile de moda. Han sido algo más de una veintena de escaparates, de viajes y de historias. Escaparates creados sin saber de materiales, buscando objetos en las casas de todos los integrantes de la familia, con un presupuesto muy ajustado, por no decir ridículo, y realizados con la colaboración de unos cuantos amigos. Aquí os mostramos una galería (pinchar para ampliar las imágenes) con las fotos de algunos de ellos.

   

Pero algunos merecen una mención especial. Como el homenaje que os hicimos a vosotras, a nuestras clientas. Creamos un photocall en la tienda y conseguimos que posarais para nuestro objetivo más de noventa de vosotras. Con las imágenes y vuestro nombre de pila debajo, hicimos un gran mural que colocamos al fondo del ventanal. A la izquierda, nuestro maniquí vestido con un top hecho de papel de seda y una falda en la que se leía un mensaje. Un mensaje dedicado a vosotras, a lo especial que sois, a lo únicas y a lo reales. Y el lema que nos define impreso en el escaparate: “En El antiguo Iriarte nuestro maniquí eres tú”, y bajo ese “Tú”, un espejo que reflejaba la imagen de quien estaba mirando.

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También hubo dos escaparates premiados. La primera vez que nos presentamos al concurso navideño organizado por la Federación Asturiana de Comercio (FAC) quedamos en primer lugar. Fue en la Navidad de 2013 con “La cabaña”. Pensamos en cómo pasaría las fiestas la protagonista de nuestra historia si viviera en la montaña, en una humilde cabaña, alejada de la civilización y los centros comerciales. Lo haría al amparo del fuego de la chimenea, decoraría su árbol con objetos que encontraría en la naturaleza o que haría ella misma, sus regalos serían muy humildes y confeccionados a mano y los envoltorios, sencillos y naturales. Al año siguiente, nuestra luna de Navidad volvió a obtener galardón, esta vez, el segundo premio. Para lograrlo, construimos un bombo gigante y vestimos a nuestra maniquí de niña de San Ildefonso. Este fue el resultado.

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No os podéis imaginar la ilusión que nos hizo que ambos premios reconocieran nuestro trabajo. Aunque el verdadero orgullo y satisfacción lo sentimos cuando alguno de vosotros nos felicitáis u os paráis unos segundos a ver el escaparate. Gracias por seguirnos todo este tiempo.

Una de las cosas que más hemos cuidado y que ha hecho que nuestras historias fueran tan creíbles han sido los detalles. Hemos fotografiado muchos:

   

Y la gran suerte que tenemos es que muchos amigos nos han echado una mano. Andrés Martín y sus dos hijas, Andrea y Ali, que han posado como modelos, dibujado y construido algunas estructuras; Carmen Díaz Barroso, amiga de la infancia y una fenómeno rotulando y haciendo grafitis; Nacho Vela, fotógrafo y autor del mural de las clientas; Enrique Pinin, artista plástico que nos ha pintado de forma desinteresada chimeneas, montañas y furgonetas y, sobre todo, Martín Almirón, que ha creído, apoyado y ayudado a hacer realidad la mayor parte de nuestras locas ideas. Nos sentimos muy afortunadas por contar con vuestro cariño. ¡Y bueno! Nosotras también hemos dado el callo de lo lindo. Hay pruebas gráficas.

 

Pues nada. Todo esto viene a cuento porque ya no habrá más escaparates creativos. Hemos alquilado el local (a partir de enero habrá una tienda de herbodietética) y dado por concluida esta etapa. Ha sido una auténtica gozada. Pensar, crear, superarse día a día y contar tantas y tantas historias. A nosotros nos ha hecho muy felices. Nuestro último escaparate parece, sin haber sido creado para tal fin, que fue una especie de premonición. Una montaña y una carretera secundaria que se pierden en la lejanía y una bici con alforjas dispuesta a emprender una nueva aventura. El inicio de un viaje, la elección de un camino, algo que vendrá. No estamos tristes, sino ilusionados. ¡Hasta la próxima!

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12 respuestas a “Historias tras el ventanal”

  1. Laura Diaz Gonzalez a través de Facebook

    Yo soy de los que siempre se paran a mirar pero ahora que conozco la verdadera historia del local lo hare apreciando el merito añadido que tiene….Siempre poneis unos escaparates espectaculares !!!

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  2. Maria Jesús

    Enhorabuena, puesto que vosotras estáis contentas , los demás ya hemos disfrutado durante este tiempo, muchas gracias .

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  3. Belen Suarez Garcia a través de Facebook

    Cada vez que vemos algo hecho con creatividad esconde mucho más detrás!
    Y éste era el caso de vuestros decorados que eran el reflejo perfecto vuestras “picpiretas vidas” llenas de aventuras, de entusiasmo, de preocupaciones, de ilusiones… Y que compartís con vuestras clientas, muchas de ellas “clientas amigas”

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  4. Mari cruz rilo blanco

    Pasaba pocas veces por la calle Magdalena ,pero las que lo hacía no podía evitar pararme a ver vuestro escaparate ,sinceramente sin saber quienes erais ,y siempre me quedaba impresionada ,vuestros escaparates son únicos y se ve en ellos la originalidad y el cariño que ponéis .Ahora os conozco en persona ,(porque quien me iba a decir a mí que en vuestro local iba a poner una herbodietetica ) y solo tengo agradecimiento para vosotras ,me habéis dejado un local cargado de energía y paz ,los escaparates no van a ser tan espectaculares aunque espero que Sandra me heche un cable de vez en cuando .Gracias desde el corazón sois un amor

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    • elantiguoiriarte

      Gracias a ti por tus palabras, Cruz. Sería hermoso que hubiera quedado un poquito de nuestra buena energía en el local. Quisiera pensar que sí. Es un lugar mágico, con unas vistas de ensueño en el que fuimos muy felices. Claro que te ayudaré con los escaparates. Os deseo mucha suerte en vuestra nueva andadura y os ofrezco todo nuestro apoyo. Un abrazo.

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