Formulario de contacto

El antiguo Iriarte

Ropa, zapatos y bolsos para una mujer real

Colorear como niños

Por Sandra Solís

Colorear como niños

Qué felicidad y qué paz interior proporciona algo tan sencillo como colorear. Volver a ser niños. Escoger una lámina, adquirir una caja de colores -ya sean rotuladores, pinturas, ceras, pastel- y buscar un buen momento y un buen lugar, especialmente tranquilo, para concentrarte, sólo, en elegir el color que más te guste para cada hueco de papel en blanco y en intentar no salirte de la línea. Yo coloreo en casa, bajo un gran ventanal, pero lo que más me gusta es hacerlo al aire libre. Llevarme mi kit de coloreado a la playa e ir dando luz y alegría a mis dibujos escuchando el sonido del mar. De vez en cuando, levanto la vista de mi cuaderno, y pienso: “¡Qué bien se está!”. De hecho, suelo apuntar a pie de lámina dónde y cuándo la coloreé y, así, rememorar ese feliz instante cada vez que la vuelvo a contemplar.

Comencé a colorear por mi hija. Lucía era tan nerviosa de pequeña que yo no lograba que se concentrara en una actividad durante más de diez minutos seguidos. Entonces, revisando las estanterías de una librería, me topé con un cuaderno de colorear mandalas para niños. Nunca había oído hablar de este tipo de figuras, pero los dibujos me parecieron muy bonitos y la idea de colorear para mantener la concentración, muy buena. Se lo compré y, para incentivarla, me senté varias tardes a colorear con ella. ¡Qué buenos ratos pasamos! A Lucía le vino estupendamente pero a mi, más. Me enganché. Estos fueron algunos de los mandalas infantiles que hice con mi hija.

Cuando coloreo me siento relajada, creativa, motivada, en calma y feliz. Esto fue hace unos seis años. Ahora está de moda colorear y en todas las librerías hay preciosos libros de láminas, no sólo de mandalas sino con las temáticas más diversas (el fondo del mar, jardines, mariposas, peces, moda, dibujos geométricos, viñetas, ciudades…). Yo he probado con algunas de estas novedades, pero me siguen apasionando los mandalas. Mirad cómo lucen:

Pero, ¿qué es un mandala?, os preguntaréis. Básicamente, es una figura circular con un punto central del que parten varios elementos con cierta simetría. El mandala tiene su origen en la India y su nombre en sánscrito significa “círculo o rueda”. Los monjes budistas lo utilizan para meditar pero lo más importante para ellos es su proceso de creación, en el que se reflejan las vivencias del momento de quien los crea, siendo la vía de conexión entre el hombre y la divinidad. Aquí en Oviedo hay una artista que los realiza e, incluso, te los diseña personalizados. Se llama Dulieta Díaz-Faes González y estamos de enhorabuena. El próximo día 26 de abril, y hasta el 1 de mayo, inaugura en la Sala de Trascorrales de Oviedo la exposición colectiva “Paraíso mandala, donde el silencio florece“, en el que mostrará sus creaciones junto a las de otros ocho artistas plásticos. ¡Yo no me la pierdo!

 Los mandalas me parecen tan bonitos que, incluso, me inspiraron para uno de los escaparates de El antiguo Iriarte. Amplié un circulo sencillo, lo coloqué en el suelo y fui rellenando los huecos en blanco con sal teñida con polvo de tizas de colores. En el centro del mandala, situé al maniquí con un hermoso vestido blanco. De esta forma, resaltaba mucho más el colorido del dibujo. Este fue el resultado.

DSC_0242DSC_0235DSC_0230DSC_0251

No es necesario tener nociones básicas, ni una gran inversión, ni una edad específica. Sólo disposición y confianza. Y, de repente, las combinaciones de colores van fluyendo y las láminas van cambiando según tu estado de ánimo, el momento que estás viviendo o el lugar que te inspira. Estos son mis útiles de trabajo a la hora de colorear. Yo prefiero los rotuladores porque los colores quedan más vivos, pero los lápices tampoco van mal.

Colorear como niños

El material

 

Y eso es todo. Quería compartir esta bonita afición con vosotros. En realidad, si os fijáis, los mandalas están mucho más presentes de lo que pensamos en la naturaleza y en las cosas que nos rodean. Corta un kiwi por la mitad y contemplarás dos hermosos mandalas. O el interior de un tronco o una margarita vista desde arriba, una estrella de mar, una caracola o el rosetón de una iglesia. El otro día, paseando por el centro, me topé con un colorido mural de una conocida marca de ropa que no es un mandala en si mismo pero que sí está formado por pequeños círculos y muchísimos colores. Me recordó el colorido de las láminas que yo he creado y me hice una foto con el. Fue como meterme dentro de un mandala. Con ella me despido. ¡Hasta la próxima!

20160409_185013

11 respuestas a “Colorear como niños”

    • elantiguoiriarte

      Gracias, gracias. No le diremos a nadie que eres mi madre, ¿vale?. Así parece que tengo muchos admiradores. Ja, ja. Pero te agradezco muchísimo tu comentario pese a lo costoso que son para ti las incursiones en la redes sociales.

      Responder
    • elantiguoiriarte

      Gracias Montse. No soy tan especial, lo que ocurre es que hay muchas cosas que me gustan y las comparto y parece la bomba, pero no es para tanto. Tú si que eres un amor, que me sigues desde Navia de forma incondicional. Con esa sonrisa que tienes y que tanto recuerdo. Te envío un beso y un abrazo muy grandes.

      Responder

Deja tu comentario

  • (will not be published)