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El antiguo Iriarte

Ropa, zapatos y bolsos para una mujer real

Si hay cole, que no falte el desayuno

Por Sandra Solís Qué mínimo que los niños puedan disfrutar cada mañana de un desayuno caliente y nutritivo que les permita afrontar el día con la energía y la vitalidad suficientes. Y qué menos que tomar ese Cola-Cao, un zumo y sus tostadas rodeados de cariño, buen ambiente y calor. Humano, sobre todo, que es el que más reconforta. Eso es lo que hacen desde hace tres cursos los responsables de la asociación “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?”. Si hay colegio, los niños cuyas familias atraviesen momentos económicos duros tendrán un desayuno gratuito en el chigre C´a Beleño, en la calle Martínez Vigil. Desde el pasado 30 de noviembre, en El antiguo Iriarte nos sumamos a este proyecto colocando en la tienda un punto de recogida de alimentos. Desde entonces, vuestra solidaridad ha hecho que nuestro contenedor se llenara de galletas, zumos, leche, mermelada, pan de molde, cereales, miel o turrón semana tras semana. Ayer, nos acercamos temprano al C´a Beleño y compartimos café y charla con los niños, sus padres y los voluntarios que atienden el comedor. Queríamos conocer y presentaros a las personas que hacen posible que esta extraordinaria experiencia se lleve a cabo.
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Belén en el almacén que las hermanas Feito han cedido para guardar los alimentos donados

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Bizcochos y repostería casera que aportan muchas personas solidarias

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Moisés preparando los bocadillos que se llevan los niños para el recreo

Llegamos sobre las ocho. Belén, una de las impulsoras de este proyecto, está en el almacén que las hermanas Feito han cedido gratuitamente al colectivo (sólo les cobran la luz), en el número 6 de la calle Martinez Vigil. “El desayuno lo servimos en el C´a Beleño, pero como allí no hay sitio para almacenar, guardamos aquí los alimentos y cada mañana acercamos lo necesario en cajas”, cuenta. A las 7:30 de la mañana, el primer turno de voluntarios carga los productos y los distribuye en el café. En este precioso chigre de aires celtas se está la mar de bien. Pese al frío y la lluvia del exterior, el fuego de la estufa de leña, la madera y los libros que decoran el local, el olor a café y tostadas y una música de fondo escogida al milímetro logran un ambiente realmente acogedor. A la derecha, según se entra al local, Moisés se afana en una mesa con los sandwiches que se llevarán los niños y adolescentes al cole, para el recreo. -Dos bocadillos de Nocilla-, le pide una chica. El joven voluntario unta varias rebanadas de pan con la crema de cacao y las envuelve con papel de aluminio. Cuenta que lleva 2 ó 3 años ayudando. “No sé, soy fatal con las fechas”, afirma risueño. Está en paro y admite que, si puede, se acerca a echar una mano todos los días. Mientras Moisés sigue con los bocatas, esta vez de jamón york y queso, en la mesa de al lado, Conchi se ocupa de preparar cafeteras y de tostar las rebanadas de pan. Esta mujer de Ventanielles lleva dos años colaborando en los desayunos. “Un día Belén estaba sobrecargada de trabajo y me pidió que le echara una mano. Y hasta hoy”, cuenta. Los voluntarios van rotando en los quehaceres pero Conchi confiesa que es difícil que a ella la separen de la cafetera. Reconoce que “hay mucha necesidad” y que mucha gente en su barrio lo está pasando mal. “A las personas que veo que lo necesitan, les digo que se vengan”.
Conchi, a la derecha, y Ana , dos de las voluntarias

Conchi, a la derecha, y Ana , en la zona de tostadas y café.

Suni y María Jesús son dos de las madres que llevan a sus hijos a desayunar al C´a Beleño. Ambas son de Ventanielles y están cobrando el salario social. Curiosamente, sus hijos también se llaman igual: Iker. El Iker de Suni tiene 12 años y adora desayunar en el chigre de la calle Martínez Vigil, aunque tenga que madrugar más, subir desde su barrio y volver a bajar para ir al colegio. “Aquí la gente no se mete con nadie y yo tengo mis amigos”, relata de la que choca las cinco con la mano a un adolescente que sale del local en ese momento. Iker es despierto y alegre. Practica atletismo en el club de La Santina. “Hago salto de altura”. Este fin de semana tiene competición en el Palacio de los Deportes. En el C´a Beleño siempre escoge la misma mesa. “Y, si está ocupada, me gusta aquella del fondo”, señala. Y, si tiene que escoger algo para desayunar, se queda conlas tostadas. Le chiflan. Al terminar, coge su taza y la lleva a la barra. Allí, Veri y Ana, encargadas de calentar la leche y de pinchar la música, se contonean alegremente al ritmo de Proud Mary, de Tina Turner. El Iker de María Jesús es algo más tímido. Normal. Aún no domina el territorio y es más joven. Tiene 10 años y sólo lleva un mes yendo a los desayunos. Lo que más le gusta son los donuts.
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El hijo pequeño de Halima, limpia su mesa con una bayeta

Las madres de ambos chiquillos se muestran encantadas con esta iniciativa. “Estos desayunos nos vienen al pelo. Son una gran ayuda. La gente que los atiende son una pasada y el crío se vuelve loco por venir. Le encanta”, confiesa Suni. Ella se enteró de este proyecto por Conchi. “Yo lo descubrí a través de la hija de una voluntaria”, dice María Jesús. Un par de mesas más allá se sienta Halima con su hijo pequeño, de cinco años. Tiene otro de ocho. Aunque es natural de Casablanca, en Marruecos, lleva años en España y habla un castellano perfecto. Nos cuenta que vive en la misma calle de los desayunos y que se enteró por el boca a boca. “Es una gran ayuda y a los niños les gusta mucho porque hay un ambiente muy familiar”. Su pequeño, mientras ella habla, limpia las mesas del local con una bayeta. -Qué limpio lo estás dejando todo-, le felicita Ana.
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Jandro lleva de vuelta una de las cajas al almacén

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Moisés de camino al almacén, junto al C´a Beleño

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De izquierda a derecha, Santiago, Jandro, Conchi y Moisés. Un gran equipo.

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Ana, a la izquierda, y Veri, en la barra.

“Es muy activo. No para”, ríe Halima. En cuanto terminan de recoger, salen hacia el colegio, el Lorenzo Novo Mier. En otro rincón del C´a Beleño, Teresa ayuda a sus hijas, de 3 y 5 años, con el desayuno. Ya llevan puesto el mandilón del cole. “Venimos desde La Corredoria y, en cuanto terminemos, volvemos para allá, al colegio”, matiza la joven. Añade que a sus hijas les gusta mucho “venir a desayunar al bar” y que madrugar no supone un problema. “Si se despiertan a las 7 de la mañana todos los días, incluso el fin de semana”, exclama resignada ante la energía de las pequeñas. Suena Police y Jandro se acerca con Veri a la mesa de la repostería casera. Él también es voluntario, vive en Ventanielles y está en paro. “Prueba este bizcocho”, invita. “Está buenísimo”. “Soy vecino de Conchi. Me habló de esto y, como no tengo trabajo, pues me ofrecí para echar una mano. Hay que aprovechar el tiempo”, relata risueño. Algo más tarde, cuando terminen de adecentar el C´a Beleño, él y Moisés se acercarán hasta la calle Gascona con los carritos de la compra para recoger los alimentos que han donado algunas sidrerías. Algunas personas llevan repostería casera para los niños. “Hay una señora mayor que todos los miércoles nos trae un bizcocho hecho por ella. No he probado cosa más rica. Es el de toda la vida, pero muy esponjoso y buenísimo. Me gusta tanto que le pedí la receta. Sólo lleva azúcar, harina y huevos”, admite Veri. Faltan 10 minutos para las nueve y el C´a Beleño se va despejando de padres y niños, que parten hacia los colegios. Quedan los voluntarios recogiendo. Santiago, un pixueto que también está en paro, seca las tazas y las guarda en un aparador del local. Él comenzó a ir a los desayunos con tres de sus nietos. Ahora los pequeños están con su madre (la hija de Santiago) y él decidió seguir yendo de voluntario. “Vengo un día sí y otro no. Algo hay que hacer y aquí son muy buena gente. Hacemos un buen equipo”, cuenta satisfecho.
María Jesús, a la izquierda, y Suni

María Jesús, a la izquierda, y Suni

Todo lo que se llevó por la mañana, vuelve al almacén. Jandro sale con una caja llena. La tostadora, la cafetera, bolsas de pan de molde… Detrás va Moisés con otra. El C´a Beleño queda inmaculado. 20160119_095048 Treinta personas colaboran como voluntarias para atender a un total de 34 familias. También hay distribuidos por la ciudad 28 puntos de recogida y 16 establecimientos que colaboran con donativos, informa Belén. Frankie Delgado y su mujer, Blanca, ofrecieron el C´a Beleño a los desayunos de forma desinteresada. “Nos dieron las llaves, la clave de la alarma y nos indicaron dónde estaba el ordenador para poner música. Y hasta hoy. A nuestra entera disposición”. También hay grupos de personas que se juntan, ponen un bote, y una vez a la semana, por turnos, van a hacer una compra que donan a los desayunos. El caso es colaborar y lograr que todos los niños que lo necesiten vayan bien alimentados al colegio. Cada vez hay más familias atravesando situaciones económicas muy delicadas y, cualquier día, nosotros podemos estar en la misma situación. Si quieres colaborar, puedes hacer donativos o aportar alimentos. Para consultar la lista de los puntos de recogida o saber qué necesidades puntuales tienen las familias cada semana, consulta la página de Facebook de “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?” o su página web. Nuestro contenedor vuelve a estar repleto, sobre todo con pan de molde, y esta tarde nos acercaremos a llevarlo al almecén. Ahora que sabemos que a Iker le gustan tanto las tostadas, que no le falten.

4 respuestas a “Si hay cole, que no falte el desayuno”

  1. Lucía

    Acabo de quedarme al paro. Como puedo colaborar con vosotros?? Soy muy madrugadora y estoy dispuesta desde las seis de la mañana hasta que me necesiteis. Contar conmigo si os hacen falta otras manos.
    Un saludo y fuerte abrazo

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    • Belén Suárez Prieto

      Hola, Lucía.
      Escribe, por favor, un mensaje privado a la página de Facebook ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? o un correo electrónico a peroquiendice@gmail.com y te responderemos.
      Muchas gracias.

      Responder
  2. Celia torrela

    Ojalá hubiera muchas más personas como vosotros haciendo esta labor tan humana,mis más sincera enhorabuena.Que tengo que hacer para poner un punto de recogida en mi tienda,estoy en la av.Torrelavega.

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    • Belén Suárez Prieto

      Hola, Celia.
      Escribe, por favor, un mensaje privado a la página de Facebook ¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada? o un correo electrónico a peroquiendice@gmail.com y te responderemos.
      Muchas gracias.

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